Despreciar la pasión
Una de las lecciones más valiosas que se aprende con los años es que no merece la pena perder el tiempo. Malgastar el poco tiempo del que dispones en perseguir una meta que quizás está fuera de tus posibilidades o, sencillamente, no te interesa.
Distingo entre ideal y pasión. Los ideales son positivos, las pasiones un vicio indeseable que vomitar del alma.
El ideal es desear lo que uno quiere.
La pasión sin embargo es desear lo que en el fondo uno no quiere. La pasión es la pérdida de tiempo, la manzana podrida, el desencanto de la frustración inútil que da vergüenza.
La felicidad radica en eliminar estas pasiones y sustituirlas por ideales asequibles.
Los objetos de los ideales son nobles y puros. En cambio los de las pasiones son corruptibles, pura basura digna de desprecio. Desprecio el objeto de la pasión.
Distingo entre ideal y pasión. Los ideales son positivos, las pasiones un vicio indeseable que vomitar del alma.
El ideal es desear lo que uno quiere.
La pasión sin embargo es desear lo que en el fondo uno no quiere. La pasión es la pérdida de tiempo, la manzana podrida, el desencanto de la frustración inútil que da vergüenza.
La felicidad radica en eliminar estas pasiones y sustituirlas por ideales asequibles.
Los objetos de los ideales son nobles y puros. En cambio los de las pasiones son corruptibles, pura basura digna de desprecio. Desprecio el objeto de la pasión.
Dietario de Anselmo Cobirán. Reflexiones filosóficas.
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