Aburrirse
Me han regalado dos entradas para la ópera. Creo que invitaré a Bárbara para que se venga conmigo, aunque seguro que dice que no. Ella es tan peculiar... A veces me da la impresión de que no razona pero, qué diablos, a quién le importa que no esté bien de la azotea. Tiene unas piernas bonitas y sabe llevar una conversación sin aburrirme. Es una de las pocas personas que no me aburre. La conocí en una excursión cuando eramos pequeños. Tenemos la misma edad, pero ella se conserva mejor que yo.
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